Nuestro legado

Desde 1984, la pasión por recibir

Una cuestión de familia

Una infancia en la cocina

Le Petit Gourmand es mucho más que un legado, es un renacimiento. Cuando mis padres fundaron el restaurante en 1984, yo solo tenía 4 años. Pasé veinte años entre los fogones y recorriendo el comedor antes de marcharme a París. Es aquí donde forjé mi cultura del «buen comer», arropado por una cocina familiar que une: un pollo asado, el arroz con leche de mi abuela… Esas comidas que nunca se borran de la memoria son el origen de mi curiosidad y el ADN de mi cocina actual.

La escuela parisina

Forjado por los más grandes

Para dominar un arte, hay que aprender de los maestros. Durante años, París fue mi escuela. Junto a Yves Camdeborde y Bruno Doucet en La Régalade, y luego con Jean-François Piège en el Hôtel de Crillon, aprendí una lección fundamental: nunca ocultar el producto tras demasiados artificios. La verdadera cocina se basa en una regla de la que nunca me aparto: un buen sazonado, una cocción perfecta y un buen jugo. Todo ello realzado por una bonita presentación, porque un plato se devora primero con los ojos.

Tanto en la cocina como en el comedor, compartimos una misma pasión: hacer de su comida un momento inolvidable para compartir

Laura Espagnacq

El arte de recibir

Trabajar en pareja es nuestra mayor fortaleza, ya que cada uno destaca en su ámbito. En el comedor, es Laura quien se encarga de coordinar su experiencia. Antigua jefa de sala, ha forjado su experiencia en los hoteles de lujo más prestigiosos de París, desde el Plaza Athénée con Alain Ducasse hasta el Hôtel de Crillon con Jean-François Piège, donde nuestros caminos se cruzaron.

Hoy, pone esa exigencia absoluta al servicio de nuestra casa familiar. Laura posee ese talento poco común de identificar al instante los deseos de cada uno para ofrecer una acogida a medida. Tanto si desea una presencia discreta para una comida de negocios como una conversación cordial y acogedora, ella se ocupa de cada detalle. Apasionada por su oficio, es también ella quien descubre nuestras joyas vitivinícolas y sabrá guiarle hacia el maridaje perfecto para realzar su plato.

La promesa de hoy

Una tradición realzada

En busca de tranquilidad y serenidad tras el nacimiento de nuestro primer hijo, la vuelta a los orígenes se impuso como una necesidad. Sin embargo, hacerse cargo del restaurante familiar no fue un camino fácil: tuvimos que convencer a todos para poder hacernos cargo del local, respetando al mismo tiempo la identidad histórica de Le Petit Gourmand. Hoy en día, nuestra visión es clara: dar vida a los grandes clásicos de la cocina de bistró utilizando nuestros propios códigos para modernizarlos.

Ven a compartir nuestra historia

Nuestro mayor orgullo es seguir manteniendo viva esta pasión. Te invitamos a nuestra mesa para que la descubras.